Medidas para coyuntura económica: ¿Tiene razón Schemel?

Escrito por admin el . Publicado en Economía

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schemel630atEn el marco de la primera reunión entre los constituyentistas y el Consejo Nacional de Economía Productiva, el representante de los empresarios, Oscar Schemel, hablando sobre las medidas a tomar para superar la actual coyuntura económica, propuso la eliminación de los controles del Estado, particularmente el de precios. La argumentación esgrimida es ampliamente conocida: el control de precios ha rezagado tanto los mismos que es imposible que los productos se produzcan –pues no es rentable– y por tanto que la gente los encuentre.

Se trata de una idea tan poderosamente arraigada en el imaginario que, de hecho, la propuesta arrancó aplausos entre varios de los asistentes a la actividad, lo que hace suponer que la comparten. Ahora, lo más asombroso no es que nunca nadie ha presentado en realidad pruebas que confirmen su tesis, sino que más bien resulta que la evidencia disponible demuestra lo contrario.

La aseveración es aún más polémica en la actualidad pues, como cualquiera que haga mercado puede constatar, lo cierto es que el control de precios ya no existe más allá de la formalidad, en la medida en que fue superado por el desacato impulsado por los promotores de la guerra económica, pero también –hay que reconocerlo– por las debilidades institucionales, e inclusive por la propia acción de algunas políticas gubernamentales como, por ejemplo, permitir la venta de productos importados a tasas diferentes a las oficiales.

Es decir: de ser válido lo afirmado por Schemel, hace rato que los problemas de desabastecimiento e inflación se hubiesen superado, pues como él mismo reconoció en su discurso: “lo que tenemos hoy son controles que no controlan nada”. Tanto los productores como los importadores y comerciantes, simple y llanamente venden a los precios que mejor les parece haciendo caso omiso a lo que el gobierno haya establecido al respecto.

Pero otro detalle que suelen pasar por alto quienes achacan al control de precios la generación de inflación y escasez, es que estos males no solo se sufren con productos que en algún momento fueron objeto de regulación, sino también con otros que no. Este es el caso de los repuestos de vehículos y muchas medicinas, pero también de algunos alimentos, como por ejemplo la margarina y la mantequilla, así como una larga lista de vegetales, tubérculos y hortalizas.

Otra cosa, como decía, se evidencia en el comportamiento de los productos en el marco del control de precios, no es lo afirmado por Schemel y el resto de los defensores de dicha especie. A este respecto quisiera rescatar un trabajo publicado acá mismo en 15 y Último en abril de 2016, denominado La Polar y el minuet del desabastecimiento, las divisas y los precios, en el cual se realizó un pequeño y simple, pero útil, ejercicio, consistente en establecer la correlación temporal entre las variables “precio controlado” y “abastecimiento” aplicada al caso de varios productos del célebre oligopolio, caracterizados por haberse vuelto escasos y caros.

La idea del ejercicio era determinar el comportamiento de los mismos, de manera de comprobar qué tan cierta era la afirmación según la cual el control de precios causaba automáticamente desabastecimiento y, por tanto, suba de precios. Las correlaciones fueron hechas por la profesora Pasqualina Curcio y forman parte de los análisis contenidos en su ya célebre La mano visible del mercado, texto ampliamente recomendado por el presidente Nicolás Maduro como base explicativa a la situación que estamos viviendo.

Como decía, el ejercicio es bastante simple, al punto de que lo único que requiere es un poco de sentido común para su comprensión. La cosa es así: dado que se asegura que el control de precios es el principal factor distorsionante de nuestra economía (pues no permite que se fijen los precios reales de mercado, se produzcan los productos y por tanto la población los consiga), habría que asumir que el precio que marcaban los productos antes de su regulación era un precio de equilibrio de mercado fijado por la oferta y la demanda, que es como se nos dice debería ser, y no por el gobierno. En la medida en que el control de precios comenzó en el año 2003, asumimos que los precios de aquel año eran los “óptimos” o “reales”. De tal suerte, a efectos de la correlación, el precio en 2003 de los productos se toma como precio base o “real” frente al regulado o “irreal”.

De allí que lo que se hizo fue seguir la evolución de los precios regulados dentro del marco del control, asumiendo que el precio “real”, de haber evolucionado naturalmente y no mantenerse fijado por el Estado, lo habría hecho ajustado al INPC, es decir, al ritmo de la inflación de los otros alimentos. Luego, se comparó dicha evolución con la disponibilidad del producto ofrecida por la Hoja de Balance de Alimentos que publica el Instituto Nacional de Nutrición. Se hizo la medición hasta 2013, pues es hasta ese año que está publicada la Hoja. Pero alcanza para hacerse una idea de las cosas, pues ya entonces padecíamos problemas de escasez.

Revisemos el caso de la harina de maíz, uno de los bienes más consumidos por los venezolanos y venezolanas, de los que más ha escaseado y de los que más aumentos de precios ha sufrido. Como se puede observar en la gráfica, más abajo, desde 2003 hasta 2013 se registra una tendencia relativamente constante de disponibilidad de la misma. Al comparar los extremos de la serie, observamos que en el año 2003 estuvieron disponibles 35,4 kilogramos anuales de harina de maíz por persona. Mientras que en 2013, 36,1 kilogramos al año.

En cuanto al precio regulado observamos que este muestra una tendencia decreciente desde 2003 hasta 2013. Sin embargo, la disponibilidad de mercado de la harina de maíz no disminuyó a lo largo del período en estudio. Si efectivamente los precios regulados se rezagaron con respecto al comportamiento de los precios generales de la economía, era de esperar que la producción/importación también disminuyera. No obstante, las tendencias son contrarias, y estadísticamente la correlación es negativa (el coeficiente de Pearson es -0,349). También observamos, contrario a lo esperado, cómo a partir de 2010 hay un mayor ajuste y recuperación de los precios regulados. Y sin embargo, la disponibilidad muestra una tendencia descendente.

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