92 años de un educador ejemplar

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PensadorAMADOR GONZÁLEZ RIVERO, 92 años de un educador ejemplar

Uno de los más insignes educadores venezolanos llega hoy a la venerable edad de 92 años.

Ciertamente, Amador González Rivero vive este día su feliz cumpleaños.

Eximio y preclaro preceptor que se adelantó a su época por lo menos en cinco décadas.

Nacido en El Pilar, Estado Sucre, el 25 de enero de 1925.

Hijo del agricultor y comerciante Rufino González y de la ama de casa María Rivero Miranda.

Casado con la capachera Flor Celina Cárdenas Maldonado y padre de siete hijos: Mariela, Roberto José, Andrés Eloy, Luis Eduardo (+), Marisela, Mariflor y Gustavo Adolfo.

Virtuoso y honorable maestro, su recorrido académico se halla pletórico de colmados méritos.

Uno de ellos, quizás el más determinante, el haber erigido con singular templanza el liceo “Tulio Febres Cordero” en San Juan de Colón, municipio Ayacucho, Estado Táchira.

Fue el 1 de octubre de 1958 cuando el echó a andar su sueño fundacional en aulas prestadas del Grupo Escolar “Francisco de Paula Reina”.

Congregó a ilustres colonenses a su idea didáctica como Abel Sánchez, Segundo Paolini y Ernesto Carradini.

Hizo suma y multiplicación cuando la institución se mudó a la calle cuatro entre carreras siete y ocho de la “Ciudad de Las Palmeras”.

Llegaron otros entusiastas catedráticos…

Hilda Sawaya, Alberto Mercado, Luis Posso, Miguel Casanova, Arsenio Morales, Napoleón Urribarrí, José Santibañez y Luis Rodríguez.

Entonces, el Colón de diez mil habitantes se reafirmó como la “Ciudad Educacional” del Táchira.

Amador González Rivero resume infinidad de pormenores.

Interpretó la cultura y el deporte como una actividad integral a la ciencia y a la filosofía.

Quizás como el mejor colegio de Venezuela, el “Tulio Febres Cordero” adicionó entrenadores deportivos capacitados para alcanzar la excelencia.

En el fútbol, por ejemplo, contrató al ex-profesional colombo venezolano Luis Guillermo “Gallito” Contreras.

El “Acto Cultural” fue el equivalente de su avance visionario.

La exposición de carteleras brindó el espacio requerido para aprender periodismo.

El teatro, las danzas y los títeres, confirmaron su pulcra percepción ciudadana y humanista.

Un líder ejemplar.

La asignatura dictada con alegría para enaltecer el magisterio.

Así lo recordarán por siempre sus muchos discípulos, porque–por ejemplo–ante la ausencia de algún profesor, asumía el protagonismo sin presunción para que sus alumnos no perdieran el tiempo.

¡Grande Amador…!

Dios te ha brindado lo que bien mereces y vivirás muchísimos años más para satisfacción de todos aquellos que te profesamos una honda admiración.

¡Salud con café panelero…!

-CAC-

Maestro

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