Malvada madre entrenó a su hija de doce años como prostituta

Escrito por admin el . Publicado en Nacionales

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prostitutas-1Mary Bía Antequera tenía 16 años cuando se casó “recomendada” por su padre con un hombre mayor de “buena plata” que la obtenía en el comercio.

Era agraciada, de apetecido cuerpo y piel canela.

Todo pasó en un abrir y cerrar de ojos, como comprando una mercancía…

-Esta es tu hija, está bien buena, me la llevo.

-Te la llevas, sí, pero casada y me das el billete que acordamos.

Bía se casó por lo civil en una ceremonia privada, ella elegante para la ocasión y de madrugada ya iba rumbo a Mérida para su “Luna de Miel”.

Su marido, dicen aquellos que lo conocieron, alardeaba del gustazo que se había dado y que todavía se seguía dando.

La menor de edad no entendía nada, vivía volando en las galaxias, pero salió preñada.

Parió antes de la mayoría de edad, en los albores de la Rebelión de Hugo Chávez en 1992.

No quería lidiar con la niña, le iba a cagar el cuerpo, le decían sus comadritas y el marido aprovechó el abandono para llevarse la criatura hasta el sol de hoy, quizás divorciado, aun cuando Bía jamás supo la realidad ni tampoco le interesaba.

¡Soribell, así la bautizaron!

Parranda aquí y parranda allá, Bía era una chica que echaba pa´ lante, con 22 años y volvió a salir preñada, esta vez de un reo en libertad.

¡Llegó Rubí, otra niña…!

El hambre las acosó, perdió la poca belleza que le quedaba y la muchachita, viviendo por aquí y por allá, pasando muchas necesidades, en un penoso y duro tormento, en la edad primaveral, lo que se convirtió fue en la niñera de la última aventura materna.

¡Ella era Lucero, que hoy tiene doce años!

Hija de un vago soñador.

Pepe Merchán, enemigo del trabajo, bueno para la cerveza y mejor para la marihuana.

La pobre Rubí no pudo congeniar con su desorientada madre para buscar cobres en el vulgarmente conocido “dos pa´ dos”.

Y apenas un hombre le propuso se marchó, menor de edad, nadie sabe a qué lugar.

Bía quedó sola con su última hija y su irresponsable marido, atormentada por las deudas, con las ollas boca abajo, durmiendo mal y comiendo peor, entregada a la farra con lo poquito que entraba.

Fue allí cuando maquinó en Lucero como la salvación, a los diez años.

Un “Día de la Madre” la vistió muy atrevida para la entrega de regalos del consejo comunal.

El ojo lascivo de los adultos mayores no se hizo esperar.

Lucero fue entonces “entrenada” para alegrar hombres.

Bailes, toqueteos y sexo oral.

Tras allanar su residencia en el sector Belloso, la niña fue trasladada en una patrulla policial al Hospital “Adolfo Pons” para una valoración médica y despistar si hubo acceso carnal, en este caso consentido por sus padres.

A la orden de la Fiscalía 35° del Ministerio Público quedaron Bía Antequera (40) y Pepe Merchán(39), sus abyectos padres y Douglas Montenegro, el cliente sexagenario, a quien le vendieron “las bondades físicas” de la niña Lucero.

Se especuló que la muchachita ya tenía “experiencia” en algunos lugares del centro de Maracaibo, donde su malvada madre la llevó para meterse un billete, que luego gastaba en caña, yerba y polvo blanco, que confesó a la policía “le hacían olvidar sus tantas desgracias”.

¡Una malvada madre que repitió en su hija menor todo

su infortunio…!

UNIDAD DE INVESTIGACION

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