Clientelismo autoritario

Escrito por Redacción el . Publicado en Opinión

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Gustavo Márquez MarínAutor: Gustavo Márquez Marín

Fecha de Publicación: 05-02-18

El modelo rentístico extractivista, agotado desde finales de los setenta, marcha hacia su colapso, acelerado por la caída de la producción de hidrocarburos debido a graves deficiencias estructurales en la gestión operativa y estratégica de Pdvsa, en las que se ven las costuras de una corrupción de modalidades y dimensiones espantosas.

Con el derrumbe de ese modelo se queda sin sustento el sistema político clientelar que nació en la Cuarta y se reprodujo en la Quinta República, oxigenado por un petroestado repartidor de renta y constructor de lumpen burgués parásito-rentista. En el ejercicio de la función pública y de la política con “p” minúscula, lograr “lealtades” a costa del uso discrecional de los bienes públicos se facilita al máximo si se elimina, flexibiliza o suspende el control social, legal y constitucional.

Eso explica en parte por qué la cúpula del Gobierno-Psuv rompió con la Constitución nacional y algunas de sus leyes derivadas fundamentales. Lo ha hecho gobernando por decretos ejecutivos “excepcionales” y “leyes constituyentes”, creando una superestructura para-legal, prolongándole la vida al moribundo sistema a través de un clientelismo de nuevo tipo, el “clientelismo autoritario”. Para mantenerse en el poder, en un escenario de alto rechazo popular y precarización social masiva galopante, optó por enfocarse en una “clientela cautiva”, agrupada a través del “carnet de la patria” e integrada por quienes reciben o aspiren a recibir subsidios sociales. Se creó así una relación cuasi-política, interdependiente entre Gobierno y beneficiarios de las misiones, condicionando el apoyo oficial al compromiso tácito del respaldo político incondicional a esa cúpula.

El siguiente paso que ha dado en su escalada autoritaria ha sido la conversión de la institución gubernamental “Somos Venezuela”, integrada por beneficiarios de las misiones sociales debidamente carnetizados, en un partido con tarjeta propia dirigido por prominentes dirigentes del Psuv y a la vez del Gobierno para apoyar la reelección del presidente Maduro. De esta manera se consuma la fusión orgánica entre un ente estatal y el partido en el poder, deslindándose radicalmente de la Constitución y su modelo de Estado democrático ¿Doble militancia? ¿Qué pasará con el Psuv? ¿Hay cambio de paradigma o de caballo a mitad del río, o de ambos?

Gustavo Márquez Marín / gamarquez@gmail.com

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