Cuentas mal sacadas Alberto Aranguibel

Escrito por admin el . Publicado en Opinión

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Alberto-AranguibelAutor: Alberto Aranguibel
Fecha de Publicaciòn: 19-05-17

Arrogante y engreída como es, la oposición jamás ha acertado en ninguno de sus pronósticos de triunfo, fundamentalmente por lo delirante de sus expectativas.

Supone siempre que es mayoría, pero no lo demuestra nunca en las calles sino con unos cuantos guarimberos en apenas 15 de los 335 municipios del país. Y las 15 o 20 mil personas que, a lo sumo, logró convocar en las dos o tres grandes concentraciones que ha podido reunir en casi dos décadas en el distribuidor Altamira.

Vocifera contra la revolución en cuanto establecimiento se presenta, sin percatarse jamás de que ni siquiera la mitad de quienes le rodean son opositores. No acepta que mesoneros, empleados de tiendas, peluqueras, choferes de taxi o de autobús, son chavistas por convicción, aunque no lo anden gritando por la vía pública.

Ahora creen que los únicos que saben ubicar las direcciones residenciales del contrario son ellos, y mandan a sus hordas fascistas a cazar revolucionarios donde sea. No toman en cuenta que quien tiene mayor capacidad para saber dónde vive la gente en el mundo entero no son los cuatro publicistas escuálidos de medio pelo con los que ellos cuentan en Miami, sino el Sebin y los demás organismos.

No se percatan de que si los chavistas no han salido a buscarlos en masa no es por pendejos o porque se consideren minoría, sino porque hay una ética revolucionaria que los orienta. Pero que en ningún caso significa eso que estén dispuestos a permitir la atrocidad del fascismo opositor cuando de la familia y de la vida misma se trate.

Miguel Henrique Otero, por ejemplo, no toma en cuenta cuando alienta el fascismo contra las embajadas venezolanas, que aún viviendo en el exterior su casa en Caracas podría ser un buen centro de atención para los perros de la Misión Nevado.

César Miguel Rondón, por solo mencionar otro ingenioso del teclado, no visualiza cuando insta a escupir a chavistas que los dos vigilantes privados que resguardan la garita del conjunto residencial donde él vive no son a prueba de cataclismos.
Como todos los fascistas de la historia, que en virtud de su desprecio al ser humano fracasaron siempre más temprano que tarde, la oposición venezolana saca muy mal sus desquiciadas cuentas.

@SoyAranguibel

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