Desde Arcaya hasta Arreaza

Escrito por Redacción el . Publicado en Opinión

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OpiniónAutor: Antonio Manrique

Fecha de Publicación: 29-07-18

La posición del joven Jorge Arreaza ante el lacayismo de la OEA, nos ubicó nuevamente en aquella firmeza demostrada por el doctor Ignacio Luis Arcaya, quien demostrando responsabilidad y honestidad política, desobedeció las órdenes de Rómulo Betancourt y se negó a votar en 1960 por la expulsión de Cuba de la OEA, que no era más que una disposición del imperio, ganándose con ello que se le llamara también “el Canciller de la dignidad”, como lo habían hecho con el cubano Raúl Roa. Arreaza se hizo acreedor de una réplica de la espada del Padre de la Patria que le fue entregada por el presidente Nicolás Maduro, cuyos lineamientos supo cumplir cabalmente como canciller ante aquella caterva de representantes de 19 países en el Ministerio de Colonias que con esta paliza que le hemos propinado como que ha llegado a su fin.

La derrota sufrida por USA en su Ministerio de Colonias, llegó hasta Donald Trump, Mike Pence, Mike Pompeo (¡vaya apellido!) y el mercenario Luis Almagro, además de que dejó bien sentada la posición de la revolución bolivariana y la senda trazada por el comandante Chávez, que sin lugar a dudas, ha logrado moverle el piso al imperio, demostrando que los pueblos latinoamericanos, tienen claro el camino a seguir contra el neocolonialismo.

En las últimas dos décadas de la existencia de esa OEA, el imperio no ha podido hacer de las suyas y atrás van quedando aquellas acciones que bien podríamos recordar con el derrocamiento en 1954 de Jacobo Arbenz en Guatemala, quien fue programado en el Aula Magna de la golpeada UCV, seguida de Playa Girón, los derrocamientos de Arturo Illía, en la Argentina, Joao Goulart en Brasil, por no nombrar sino esos dos casos; la invasión a Santo Domingo (mayo del 1965), del derrocamiento de Allende y su asesinato, similar a lo acontecido con George Bishop en la isla de Granada, con el presidente haitiano, Beltrand Aristide, a quien fueron a “botar” en Sudáfrica y muchísimos casos más, entre los que nos podemos obviar el de la guerra de Las Malvinas, donde descaradamente le entregaron a los británicos la posición del buque argentino Belgrano y fue fácilmente hundido, con lo cual hundieron también aquello que llaman Tiar. La invasión a Panamá en diciembre del 1989, sin obviar las bases militares que montaron en Colombia, donde además controlan el tráfico de las drogas que sacan del vecino país.

Antonio Manrique

Historiador

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