“El Hijo del Hombre ha venido para dar su vida en rescate por todos”

Escrito por admin el . Publicado en Opinión

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Uzcátegui

Autor: Padre Franklin Uzcátegui

Fecha de Publicaciòn: 19-10-15

Creo que el mensaje del Evangelio de este domingo, es muy importante para nuestra vida cristiana; porque los cristianos no debemos aspirar a puestos de poder o de grandezas mundanas.

Eso ocurre en el mundo donde hay una lucha solapada o abierta por el poder.

Al hablar de esto, no tenemos que pensar sólo en el poder político.

Hay muchas clases de poder.

Quizás todos nosotros también estemos luchando por algún poder, sin tener conciencia de ello.

En la vida diaria hay una serie interminable de batallas en las que alguien pretende dominar a alguien o estar por encima o ser el primero.

Se ve en los niños cuando luchan por el poder entre sus compañeros de juego o afirmándose frente a los adultos. Se ve en las relaciones de dominio entre países, entre esposos, en las empresas y, a veces, también, en nuestras parroquias.

Jesús da a entender en el Evangelio que sus discípulos ya conocen bien la realidad de cada día en la que los jefes y los grandes tiranizan a los pueblos o los oprimen.

Es una realidad poco agradable. Por eso decía Jesús que entre nosotros no ha de ser así. En la iglesia de Dios no se hace carrera hacia esas grandezas. Buscar grandezas, puestos, títulos de honor, es como empezar el camino que nos llevaría a ser también nosotros opresores.

Jesús decía: “Ustedes nada de eso. El que quiera ser grande, sea su servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos”.

Es un mensaje hermoso, aunque contradiga nuestras aspiraciones más profundas. Nuestro puesto no está arriba, en las grandezas o en las alturas, sino abajo, en el servicio, donde se entrega la propia vida ayudando a los hermanos y a los enfermos.

Por eso, aspiramos de corazón a estar no donde se reciben servidumbres, sino donde se ofrecen gestos de servicio humilde. Así era Jesús que no había venido para ser servido sino para servir. Pero debemos de saber también que esta lección de servicio que vemos en Jesús, no terminamos nunca de aprenderla del todo y que siempre aflorarán resistencias cuando queramos ponernos a servir a los hermanos o cuando alguien pretenda bajarnos de nuestro pedestal.

Pero el Evangelio añade otro detalle más: Jesús no sólo ha venido a servir. Dice que ha venido también a dar su vida en rescate por todos. Hay un componente de sacrificio o inmolación en su vida. Podemos ver en el Evangelio que Jesús se entrega para rescatar a los hermanos. Esa entrega de su vida se hace visible cuando Jesús muere en la cruz, pero también esa entrega está presente en su trabajo de cada día, en su preocupación por los hermanos, en su vida al servicio de todos y en cada Eucaristía.

Siempre hay que pagar un precio de sacrificio y muerte por los progresos en liberación de los hombres, también de la salud y el bienestar. Desde nuestra propia experiencia cristiana hemos visto muchas veces que de la muerte surge la vida. Si sabemos gastar nuestra vida en rescate y liberación de los hombres, estamos aprendiendo bien la lección de servicio y de entrega que nos quiere enseñar Jesús en el Evangelio.

En la Pastoral de Salud contamos con la participación de un hermoso matrimonio, los esposos: Ana María de Espinoza y David Espinoza; que desde hace más de un año vienen acompañando y viviendo esta experiencia pastoral desde el servicio.

Damos gracias a Dios porque se une un grupo de  seminaristas de segundo y tercer año de filosofía, junto a uno de cuarto año de teología; ellos son Jaime Valera, Juan Pablo Patiño, Onías Antonio Rojas, Yiner Rivas, Fredy David Ramírez y Pedro García.

Así como un grupo de Laicos y amigos que  desde mi ministerio sacerdotal  he conocido, hemos compartido y seguimos unidos desde el apostolado; quiero agradecer  a la señora Gloria González su entrega a la iglesia. Cristianos que no vienen a ocupar puestos importantes sino a servir y ayudar a los enfermos.

Anímate, tú también puedes  participar y  colaborar en esta tarea tan loable.

La experiencia de tantas personas en el campo de salud que todos los días  sirven en el Hospital, ratifican su vocación. Esto nos hace sentir que podemos ser útiles para tantas personas que allí nos esperan y nos motivan a dar gracias a Dios todos los días y en especial los domingos, con la celebración de la Eucaristía a las 4:00 p.m. por la salud de los enfermos.

 

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