El Papa en Colombia

Escrito por admin el . Publicado en Opinión

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Eduardo FAutor: Eduardo Fernández

Fecha de Publicación: 09-09-17

Una de las cosas más difíciles para el ser humano es practicar el perdón.

Al mismo tiempo, una de las cosas que más daño hace a cualquier
persona es cultivar el odio. El perdón libera, el odio envenena.

En estos días estuve leyendo acerca del viaje del Papa Francisco a
Sarajevo, ciudad en la que, como todos sabemos, se produjo el
incidente que desató la primera guerra mundial: el asesinato del
archiduque Maximiliano, príncipe heredero del Imperio austro-húngaro.

También fue Sarajevo epicentro de una de las guerras más crueles en la
historia de la humanidad: el conflicto de los Balcanes, que fue una
confrontación multiétnica y plurirreligiosa: musulmanes, católicos,
ortodoxos, judíos, etc.

El 6 de junio de 2015, Francisco aterrizó en la capital bosnia y
recuerdo los sangrientos conflictos del siglo pasado y el significado
que Bosnia-Herzegovina tiene para la historia de Europa.

En Sarajevo hay sinagogas, mezquitas e iglesias de distintos cultos
cristianos que hoy conviven pacíficamente.

El Papa en sus palabras invita a todos al perdón, a la reconciliación
y a sanar las heridas más profundas. A purificar la memoria histórica
y a promover una visión de futuro en la que todos puedan trabajar
juntos por la paz, por la convivencia y por el progreso colectivo.

El Papa los invita a “…oponernos con éxito a la barbarie de quien
quisiera hacer de toda diferencia la oportunidad y el pretexto de
violencias cada vez más atroces…

Todos necesitamos reconocer los valores fundamentales de la humanidad
común, valores en cuyo nombre se puede y se debe colaborar, construir,
dialogar, perdonar y crecer, permitiendo al conjunto de voces diversas
componer un noble y armonioso canto, y no gritos fanáticos de odio”.

Al final, el papa Francisco nos recuerda que Jesús dice:
“Bienaventurados los constructores de paz”.

Hacer la paz es un trabajo artesanal: requiere pasión, paciencia,
experiencia, tenacidad.

Requiere, sobre todo, poner los intereses colectivos por encima de las
ambiciones personales.

“Bienaventurados son aquellos que siembran paz con sus acciones
cotidianas, con comportamientos y gestos de servicio, de fraternidad,
de diálogo, de misericordia”.

Después se pregunta: “¿Cómo se construye la paz?”. La respuesta la
encuentra en el profeta Isaías: “Practicar la justicia nos dará la
paz”.

Ahora el Papa ha visitado otro país largamente martirizado por la
violencia: Colombia. De esa visita hablaremos en próximas entregas.

Seguiremos conversando.

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