El valor de la dignidad…

Escrito por Redacción el . Publicado en Opinión

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MarisolAutor: Marisol Flóres Ulacio

Fecha de Publicación: 21-02-18

Tengo por mi padre el amor infinito de una hija.

Es mi padre, José Domingo Flóres, lo que se dice un tipazo a sus 66 años.

Lleno de vida y de una envidiable lucidez mental, dado su apego por la lectura.

“Desde que estaba muchachito, allá en Guarita, en la Sierra
Falconiana”, expresa con orgullo.

Decía que lo quiero mucho, pero más lo admiro, al oir sus razones por
las cuales jamás dejará de pertenecer a su “glorioso partido
comunista”.

Un militante vertical, que en los peores momentos del PCV padeció la
cárcel betancuriana que los llamaba “ratas rojas”.

Un hombre de principios que cobra su merecida pensión por sus muchos
años de trabajo como peón marino y perforador en la industria
petrolera.

Precisamente, a la espera de su dinerito como jubilado, un dizque
médico, vociferando con dos mujeres más, que odian el “miserable pago
mensual de la tercera edad, pero que no pelan el pase mensual por
taquilla”.

Reacionó molesto cuando dijeron que no “existe un comunista bueno,
porque todos son malvados”.

“Un momento, señores, yo soy comunista, pero tengo una impecable hoja
de servicios…He levantado a mi familia con sacrificios sin robar a
nadie, no creo en los curas, pero nunca impedí que mi esposa y mis
hijas oyeran su santa misa”.

“Leo poemas de amor de Pablo Neruda, de Mario Benedetti y de José Saramago”.

“He leído la obra completa de Gabriel García Márquez y de Miguel Otero Silva”.

“No tengo antecedentes penales, no consumo drogas y solo me bebo unos
palitos en mi casa escuchando son cubano y pasajes llaneros”.

“Nadie puede decir que José Domingo Flóres le debe, o le ha hecho daño”.

“Ninguno y menos ustedes, que en la clase media acomodada solo velan
por sus intereses y tienen como amo y señor de sus vidas al dólar y a
los Estados Unidos”.

“Cuerda de pendejos, creen que los comunistas desayunamos con niños fritos”.

“Piensen como les de la gana, pero no juzguen a los demás, no juzguen
a quienes no piensan como ustedes en carros de lujo y mansiones”.

Y no me lo dijo él…me lo dijo mi hermana que lo acompañó al banco.

Un aplauso y un beso papá, esa gente jamás sabrá lo que es el valor de
la dignidad…

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Redacción

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