En una Guerra Civil, nadie gana

Escrito por admin el . Publicado en Opinión

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RogerAutor: Roger Perozo Reyes
Fecha de Publicaciòn: 27-06-17

Recuerdo  en mi Paraguaná natal -cuando estábamos en tercero o cuarto
grado- las “agarraditas” que nos dábamos entre compañeros al salir del
colegio Nicolás Curiel Countinho del campo petrolero de la Shell.

Las razones para esas “pegas” eran variadas; desde un empujón en la
fila o una mamadera de gallo por cualquier razón.

No faltaban los “guapitos”, como Joseito Testa, que buscaba pleito por
cualquier cosa, para demostrar que “que el bravo soy yo”, como se
escucha en una famosa canción-salsa puertorriqueña.

A veces para “avivar la llama” y promover la pelea, le colocaban a uno
de los contendientes un palito, una ramita etc. encima del hombro, que
al ser tumbada por el rival, provocaba ira en el afectado, “sonaba la
campana” y los golpes asumían el protagonismo.

Imagínense si nos hubiesen echado “Pupú” en la cara.

Traigo estos recuerdos a propósito ante el  escenario actual que se
vive en nuestro país, donde precisamente la paciencia bíblica de Job
no es una virtud, todo lo contrario -como diría el tristemente célebre
Carlos Andrés Pérez- y se quema a edificaciones, a personas, se agrede
a la autoridad y, paradójicamente, se le pide excusas.

El propio mundo al revés, pues.

Traigo “al terreno de juego” estos recuerdos y reflexión porque hoy
vemos en las protestas – y que pacíficas de la oposición- como a la
fuerza pública le lanzan  excrementos, salivas, bombas molotov,
morteros, bombas incendiarias, disparos etc.; y los líderes de las
“Guarimbas” no quieren que haya respuestas por parte de los afectados.

No se olviden que también son  seres humanos y que han tenido
suficiente paciencia para no reaccionar violentamente, como lo
hicieron en los tiempos de Rómulo Betancur, Raúl Leoni, Caldera o
Carlos Andrés Pérez; a quienes no les temblaban los labios para
ordenar “disparen primero y pregunten después” y los heridos  en dos
día sobrepasaban los  tres mil o cuatro mil muertos, según cifras
oficiales.

¿Cómo reaccionaría usted si pasa por una Guarimba y 50 ó 60 personas
se le vienen encima con la intención de quemar o robar su propiedad o
si le echan excrementos en la cara?.

Devolvería flores o pondría la otra mejilla.

Algunos medios de comunicación y las redes sociales,  que deberían
jugar un papel histórico en estos momentos realizando una campaña para
que se detenga la violencia que no beneficia a nadi;, la estimula, la
difunde,  jugando un triste y trágico papel  buscando un
enfrentamiento entre los venezolanos.

A modo de información, en el libro  La Guerra Civil Española (Editions
Ruedo Ibérico) del inglés Hugh Thomas –este periodista  cubrió esa
sangrienta guerra entre españoles en los años 30 del siglo 20- reseña
en una de las  páginas que en la primera semana de esa confrontación
entre hermanos hubo más de 20.000 muertos, pregunto:

Los venezolanos vamos a complacer a quienes quieren esa Guerra Civil
para beneficiarse de las riquezas con las que Dios bendijo a nuestra
patria?

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