La burguesía no perdona

Escrito por Redacción el . Publicado en Opinión

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Roberto Hernández MontoyaAutor: Roberto Hernández 

Fecha de Publicación: 21-06-18

No te le arrastres; es inútil porque está hecha de ciega avidez. La sobresalta cualquier amenaza a su ansiedad de acopio y puede llegar al genocidio. Tiene espíritu de cuerpo, aunque no es impecable en eso, el siglo XX dio dos inmensas guerras por enfrentamientos entre burguesías que arrastraron al resto del cuerpo social. Decenas de millones murieron para mitigar su voracidad.

Marx y Engels produjeron la mejor caracterización de esa enfermedad. Dejaron como tarea la descripción de los aspectos emocionales, espirituales, del fenómeno, aunque lo rozaron varias veces en sus trabajos.

De eso se han ocupado principalmente los escritores, como Balzac, cuyas novelas hablan más del capitalismo que los historiadores, economistas y estadísticos, dejó dicho Engels. Y no solo Balzac, también está una legión de narradores y cineastas que penetran a diario la urdimbre sicológica de esa pequeña humanidad, cada vez más pequeña, por cierto.

Uno de sus medios de autodefensa emocional es la disociación sicótica, que le permite no estar plenamente consciente de su accionar. Chaplin hizo una película, Monsieur Verdoux, de un asesino en serie que seducía viudas ricas, les quitaba la riqueza y las mataba. Al mismo tiempo era un padre ejemplar y un abnegado esposo. Esa disociación le permitía vivir sus dos vidas sin extraviarse. La película se basa en un hecho real.

Esa disociación se llama también moral burguesa.

Hoy, por ejemplo, lo que Eisenhower llamó el «complejo industrial militar» mantiene a la humanidad padeciendo guerras interminables en varias regiones, con la secuela de países devastados, masas de mutilados, poblaciones famélicas, desplazadas, exterminadas, todo por un puñado de dólares. El gobierno imperial arranca literalmente a bebés de los brazos de sus padres por el nefando delito de ser inmigrantes ilegales y sobre todo por tener un color de piel equivocado. Pero dura lex sed lex; es la ley, que es dura pero es la ley, dicen los funcionarios que arrancan bebés.

En Venezuela nos tienen en zozobra económica para derribar un gobierno que les niega el poder absoluto, el único sedante que les alivia el sobresalto. No queda otra que negociar con gente forajida, pero jamás bajarle la guardia porque no perdona.

@rhm1947

Roberto Hernández Montoya

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