La inocencia cálida de los pobres

Escrito por Redacción el . Publicado en Nacionales, Opinión

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Cialco 13Autor: Ciro Alfonso Contreras

Fecha de Publicación: 11-05-18

Todas las grandes capitales tienen atajos a montones.

Trochas y callejones que nadie conoce.

Maracaibo ahí va de primera y al parecer, sin rivales a la vista.

No es nada fácil conocer a la “tierra amada por el sol”…

¡Ahora más…que mínimo se ha multiplicado en todo por diez!

Nada igual o parecido Ziruma, Las Corubas y Las Tarabas, con La California, El Naranjal y La Trinidad.

Ubicadas en la misma parroquia “Juana de Avila”.

El hecho lo advierte como necesaria aclaratoria la “clase media acomodada” que allí convive.

Nosotros aquí y el chusmero más allá, como dice doña Florinda.

En esas urbanizaciones no conocen al alcalde Willy Casanova.

Por lo menos, cinco de diez personas, como asegura el peritaje hecho por los más avezados científicos sociales de la región.

Allí solo conocen a la versada parlamentaria que se ufana de ganar el circuito cinco sin siquiera hacer campaña.

La prosapia banal no conduce a nada y en la política es azarosa.

¿Quiénes han llegado al poder…?

Aquellos que claman por el arrabal y bajan al cieno de sus penurias para extenderle una mano.

¿Populistas maquiavélicos…?

¿Qué significa eso…?

Una calificación no razonada y machacada por viejos políticos.

Los últimos alcaldes tienen suficiente con el respaldo de “Olegario Villalobos”, Juana de Avila” y algo de “Coquivacoa”.

No importan los demás.

Pero hay que gobernar para todos…

Para los más urgidos y los más atosigados.

El Poniente, Cerro Pelao, Día de la Raza, Las Banderas, El Chocolate, Barrio Nuevo, Danilo Anderson, Santo Domingo, La Ranchería, Corito, 23 de Enero, La Chinita, Rómulo Betancourt y Ricardo Aguirre, en la Parroquia “Cristo de Aranza”.

Es práctico el fascinante encanto de la vida que se traduce en abundancia y bienestar.

En forma específica, porque la pobreza no se elige, pero puede conservarse.

No es lo mismo mi amiga María Isabel con sus cuatro hijas– dos de ellas menores de edad–que patea kilómetros para ahorrar un pasaje, que una elegantísima profesional que vende llorosa sus prendas de oro.

Aquella no cambia el chavismo, pese a las penurias que vive saltando.

Esta recurre a los santos para liquidar a quienes causaron su desgracia, cuando le espetan que sus cubiertos de supuesta plata no valen nada.

Aquella celebra la ley de inquilinato que la protegió de no ser tirada a la calle, como ocurría en el pasado.

Esta sufre porque ya casi le dice adiós a su recurrente sushi, el carpaccio con champiñones  y la vodka finlandesa aromatizada.

Algo le sirve algunos para vivir…

La inocencia cálida de los pobres, se diría.

Ciro Alfonso Contreras.-

cialco13@gmail.com

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