Lo humano de un líder malquerido

Escrito por admin el . Publicado en Opinión

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Amancio OSAutor: Amancio E. Ojeda Saavedra

Fecha de Publicaciòn: 14-01-16

En cada líder hay un lado humano, que en muchos casos se esconde o que es poco visible, ese lado, por diferentes razones no se comunica, se oculta o sencillamente nos negamos a ver; para seguir manteniendo la admiración, por la cultura de la adoración y creer en mesías; quizás, porque en nuestro inconsciente funciona la relación entre: las comiquitas de superhéroes y, quienes asumen el rol de liderar en el mundo real.

Cuando los seguidores se dan cuenta que su líder es humano, y comete una equivocación notable que se relaciona con lo íntimo del líder, se le pierde el respeto, la admiración, hasta se le deja querer. Se convierte entonces en un líder malquerido.

¿Qué pensaría usted si ve un líder político cometiendo adulterio? ¿Cuál sería su opinión si el alcalde de su ciudad está en terapia para controlar la ira? ¿Dónde quedaría la admiración por su intelectual  preferido, si descubre, que tiene problemas con la bebida o sustancias sicotrópicas?

Todos los líderes son humanos, son hombres y mujeres que tienen sus lados de luz y sus lados sombríos, no hay líder perfecto. Si hay líderes congruentes, existen líderes que entre lo que cabe como “normal”, logran que un grupo de personas le sigan a alcanzar una visión, sin necesidad de ser perfecto, sin creerse ni mostrarse infalible, sin vender “una vida perfecta” que sabemos que no existe.

El líder debe saber, que no necesita aparentar la perfección, que el mejor ejemplo que puede dar es: su capacidad de dirigir sin perder su vida personal, sin tener que esconder su esencia y naturalidad. El líder debe estar claro, que tarde o temprano, las caretas que muestran un líder “perfecto”, se desboronarán, y  dejarán ver la verdad de lo que sí es, y trató de ocultar.

Los seguidores deben saber, que no hay líder (ni ser humano) perfecto; que existen líderes adecuados para una gestión y que muestran la congruencia necesaria. Como seguidores necesitamos ser  más respetuosos y compasivos, con la vida íntima de nuestros líderes; y mucho más exigentes, con las capacidades emocionales, espirituales, intelectuales y profesionales de los mismos.

No compremos la fantasía de un líder perfecto.

Sigamos a los líderes que ponen en práctica, los valores que necesitamos para llegar al lugar que nos invita.

Estas reflexiones surgen luego de ver “El Malquerido”, la película de Diego Rísquez, donde participan entre el elenco: Jesús “Chino” Miranda, Greysi Mena, Natalia Román, Mariaca Semprum, Sócrates Serrano,  Héctor Manrique,  Sheila Monterola, entre muchos otros.

Este film muestra (una parte) del lado humano de un maracucho global, Felipe Pirela, quien se equivocó muchas veces, que es una marca indeleble en la música. Felipe tuvo la vida que mejor cantó: un bolero.

A este hombre, esposo, cantante, compositor, hijo, hermano, padre y venezolano,  muchos le imitan y hay quienes le tararean, otros, lo escuchan y se aferran al dolor y al sentimiento de encono de sus letras; algunos, con sus canciones, dejan salir sus emociones reprimidas; incluso, hasta llegar al llanto. Así son los líderes, nos mueven emocionalmente, nos muestran lo mejor de nosotros y también lo que debemos curar.

Los líderes, llegan a ser lo que son, porque en ellos también hay una vida de inexactitudes, de equivocaciones, de boleros por cantar, de lágrimas que derramar, de crisoles por vivir, de alegrías que compartir, de aciertos y logros; de eso, unos aspectos lo hacen ser amado y otros que lo hacen ser malquerido.

A ti Director, Gerente, Jefe, Supervisor, Facilitador  o cualquier otro rol que necesita de la competencia de liderazgo:

¿Reconoces en ti aquello que te hace ser un líder (mal)querido?

 

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