¡Ojo por ojo y diente por diente…!

Escrito por Redacción el . Publicado en Opinión

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Tania VillarroelAutor:  Tania Villarroel

Fecha de Publicación: 16-01-18

El mundo está patas arriba si el piloto suicida se convierte en un
héroe libertador.

La rivalidad política ha trascendido las fronteras para exhibir al
policía ultimado en El Junquito como un “Salvador de la Patria que
entregó su vida por el bien de  todos nosotros”.

Nada más lejos de la realidad.

Vanidoso, sin una formación intelectual sólida, simplemente agarrado
del dogmatismo masón, el ciudadano tristemente célebre, se lanzó a una
aventura pagada y él pagó con su vida.

No es necesario comparar la seguridad de la Casa Blanca, a manera de
interpretar “el disparate táctico del Rambo en cuestión”, porque ni en
el Palacio de Nariño ni en La Moncloa, dejan volar media hora a un
esquizofrénico con afán de gloria, solo porque no le agrada el
Presidente chofer.

En EE.UU. y en España hacen uso de los derechos humanos como el papel
higiénico, se limpian con sangre, solo cuando se ven afectados, porque
donde los derechos humanos se violan es en la criminal dictadura
venezolana.

La mentira cruel como única verdad.

Como una hipótesis negada, valga decir, que a este enfermo mental lo
siguen tropas y civiles, cuando asaltó el Batallón en Carabobo, logra
conformar la plataforma de una guerra contra el Gobierno, al cabo de
un año, como hicieron Hittler y Mussolini, el hollywoodense actor
llega triunfal a Miraflores.

¡Entre vítores y rosas..!

Ahh, pero fracasó y fracasó feo, embarcando a otros orates como
él–entre ellos un GN maracucho–que en su afán superlativo de
grandeza, hizo matar a su novia enfermera, que ciertamente no pensaba
de igual manera, pero que lo seguía fielmente por amor.

El verdugo no pide clemencia…

Qué pretendía el héore tumba Gobiernos..?

Hacer lo que hizo y que no pasara nada..?

La falta de justicia nos ha llevado peligrosamente muy lejos.

Errores chavistas también…

Tal como el pelotero Grande Liga que mató a una muchacha en
Barquisimeto y no pagó con cárcel su terrible falta, sino que
“escarmentó para no volverlo a hacer”.

Es un viejo axioma…pero

¡Ojo por ojo y diente por diente..!

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