¡Se muere la Feria..!

Escrito por Redacción el . Publicado en Opinión

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Chuo CarrilloAutor:  Chuo Carrillo

Fecha de Publicación: 03-02-18

La representativa Feria de San Sebastián está en terapia intensiva…

Se muere poco a poco, desangrada por un montón de vividores, que tal
cual tétricos vampiros le chuparon hasta el último bolívar y ahora
perdidos de sinverguenzas, culpan al Gobierno, que nadie sabe porqué
carajo, todavía le sigue metiendo plata a eventos en ruinas como la
Vuelta al Táchira en bicicleta, que desde adentro tiene ladrones a dos
manos.

Ya no es ni la seña de la Vuelta al Táchira del pasado.

Es una carrerita que el Estado financia con cuatro mil millones de
bolívares, mientras dos emisoras de radio y un periódico de escasa
circulación, promociona como si se tratara del Tour de Francia, o del
Giro de Italia.

Nada dicen que al comenzar el año la competencia por etapas que se
proyecta en el mundo es el clásico argentino de San Luis.

Pero bueno…mienten como si nada.

En las llamadas corridas de toros el fraude es tremendo.

No hay billete para contratar toros y toreros de primera.

Tan solo meten en los carteles caricaturas y la plaza luce desolada,
sin público.

Lo dicho: La Feria de San Sebastián está en ruinas, mientras una élite
tachirense culpa de sus males al Gobierno, esperando un “renacer
adeco-copeyano” para caerle a la botija con dólares y hacer otra vez
la Feria Gigante de América.

No será posible, el mundo cambió.

La Feria de San Sebastián, que yo viví, cuando vivía en mi tierra, era
lo más cercano a la locura.

Una parranda interminable, en seis sitios de lujo distintos y juerga
pareja en la calle con cerveza y miche zanjonero.

La Billos, Los Melódicos, Porfi Jiménez, La Inmensa, Pastor López, el
Binomio de Oro, el Supercombo Los Tropicales, Wilfrido Vargas y Las
Chicas del Can…

Entonces se decía., que tantas mujeres salían preñadas en la Feria,
que en octubre venía en masa la paridera.

La Venezuela saudita obviamente.

Había moneda como arroz picado, pero la desgracia no se hizo esperar,
porqué pa´qué leche, si en Nueva Zelanda la venden por sacos y yo aqui
lo que hago es empacarla y me quito la lidia con los obreros.

Una arepa con dos huevos fritos, café y jugo de naranja, era el
desayuno para espantar el ratón al día siguiente.

A seis bolívares.

Si pedías caldo, o pizca andina, costaba doce bolívares.

Tiempos que no volverán, mamita linda…

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