¡Sólo Gracias!

Escrito por admin el . Publicado en Opinión

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AA AnguloAutor: Argenis Alexander Angulo

Fecha de Publicaciòn: 27-11-15

Aunque suelo huir a la generalización, a modo de ejercicio y esperando los testimonios de quienes no se consideren incluidos en tal afirmación, me atrevo a decir que así como todos tenemos asuntos que agradecer, también todos tenemos “gracias” por declarar.

¡Cuánto nos cuesta!

Unos porque claros de las bendiciones, dones o beneficios recibidos, desde la postura de quien todo lo merece, no juzgan necesario disminuir su poder personal agradeciendo a alguien por algo que debía suceder.

Algunos, porque obnubilados por la presencia impetuosa de los desafíos, de las carencias, de los problemas y sus sinsabores, no se detienen a mirar lo que esconde cada nube de polvo, y en consecuencia solo ven cuán opaco es su entorno.

Y otros porque teniendo claridad de cuanto han recibido, de la vida, de la tierra o del hermano, no tienen idea de cómo canalizar esa energía pues nunca aprendieron a hacerlo.

Por si ya no fuese suficiente, a todos los anteriores se le suman quienes teniendo y queriendo agradecer, postergan un acto que, aun siendo absolutamente bienvenido siempre, es impactado por la variable tiempo, pues hay oportunidades más oportunas que otras para celebrarlo.

De tal manera, la tarea pendiente es gigantesca, y comienza por la valoración de cuanto se tiene, de cuanto se recibe y de cuanto se vive, pues cada escena significa que la obra continúa y para que así sea, muchos han tenido algo que hacer, ya sea delante o detrás del escenario.

No verlo es de alguna manera una condena, en la que el pesimismo toma fuerza, la soledad se idealiza y la misericordia de Dios y de los hombres es subestimada.

En tiempos en los que el poder personal para hacer y lograr es redescubierto y enaltecido, bien valdría la pena rescatar el agradecimiento como valor, e incluso como ritual, sabiendo que no solamente es un espacio de reconocimiento del poder de otros, sino que además es una invaluable fuente de poder propio.

¡Vaya círculo virtuoso!

En la medida en la que agradezco mi poder para multiplicar la cadena de favores crece, pues implica estar consciente del impacto del bien hacer en la vida que compartimos.

Estoy seguro: tenemos muchos más asuntos que agradecer, que cosas por pedir; y reconocerlo sería un perfecto comienzo.

 

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