¿Y la fuga de talentos?

Escrito por admin el . Publicado en Opinión

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Alberto José HAutor: Alberto José Hurtado B.

Fecha de Publicaciòn: 21-01-16

Sigue, y se ha constituido en una tendencia que está desangrando al país, ocasionando  inconvenientes para las organizaciones públicas y privadas que deben realizar ingentes esfuerzos para sustituir al trabajador calificado que se marcha, para las familias que se separan debido a que uno de sus miembros decide irse a otro país, y a la sociedad venezolana que observa cómo sus hijos formados de manera integral en nuestras universidades, dejan el territorio nacional para contribuir con el crecimiento de otras naciones.

Una realidad que se originó por la difícil situación-país de los últimos años, colapso del entorno económico, político y social que ha llevado a muchos venezolanos a emigrar debido al elevado nivel de inseguridad que vivimos, el exiguo mercado laboral nacional, la baja remuneración y el alto costo de la vida, la radicalización política, los problemas para el acceso a productos básicos, y el desinterés del gobierno para enfrentar la crisis.

Pasó hace tiempo de ser una moda para representar la única alternativa que tienen los jóvenes profesionales venezolanos que, a solo horas de recibir sus títulos en las instituciones de educación superior del país, comienzan rápidamente a realizar todos los trámites de certificación de credenciales para ser utilizadas fuera de Venezuela.

En ese panorama, la salida del capital humano representa el reto más grande que enfrenta la nación, ya que nos aleja cada día de la revolución del conocimiento en la cual andan todos los países del mundo y produce un daño a la sociedad que tomará mucho tiempo en repararse, debido a la gran cantidad de recursos, trabajo y horas que se deberán dedicar.

Ante esta situación, surge la necesidad de acciones inmediatas por parte del sector público venezolano para comenzar a cambiar la realidad que condiciona las decisiones de nuestros jóvenes, privilegiar el fortalecimiento del sector privado, trabajar por la recuperación del estado de derecho, realizar un combate efectivo contra la inseguridad, iniciar un nuevo modelo económico que privilegie la libertad y los incentivos a las actividades productivas, aupar la comunicación clara y formal entre todos los sectores del país, adoptar políticas públicas que busquen la recuperación del talento humano, y resaltar el rol que tiene el capital intelectual en todas las instituciones del país.

El capital humano debe ser el motor que impulse el crecimiento de nuestra sociedad, y no el discurso, la ideología o el modelo político que el gobierno utilice para mantenerse en el poder.

Hoy más que nunca necesitamos preguntar qué necesitan los jóvenes profesionales venezolanos para permanecer en el país, y facilitar los cambios en el entorno para garantizar el aporte de todos en la construcción de una mejor Venezuela.

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